16 abr. 2010

La revolución de las nubes

Por fin las nubes han decidido alzar su voz frente al gran disco solar y refrescarnos con su canto. Admitámoslo, a pesar de todos los problemas que causan, los días lluviosos son los más agradables del año. La temperatura no es demasiado baja, el aire se limpia, y el día mismo adquiere una especial musicalidad.

Ese hermoso sonido que producen alimenta mi amor por la soledad, la embellecen de tal modo que el mundo y las personas se vuelven imperceptibles. ¿Puede haber algo mejor que quedarse en la casa oyendo las gotas chocar contra el techo? Si lo hay. Es el sentirlas caer directamente sobre tu cabeza para luego dejarlas acariciar tu rostro con su helado toque. Caminar tranquilamente y sin rumbo bajo la lluvia debe ser uno de los momentos de mayor éxtasis creativo, donde hasta las mejores ideas se vuelven obsoletas. Es solo durante esa soledad acuosa que podemos llegar a comprender el verdadero espíritu la especie humana y del mundo que nos rodea.

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