Era una noche tranquila y mi dormir era placido, pero como siempre, sin sueño, sin fantasía, solo un negro vacio. No puedo evitar en caer en ese cliché nietzscheano, pero la verdad era que sentía como la negrura penetraba en mi alma... De un momento a otro el vacio comenzó a temblar y se convirtió en oscuridad consiente y movediza, aun pesado por ese brusco despertar que recordaba al de una madre en mañana escolar. Temblaba fuerte, pero no lo suficiente para salir de mi cama y volver al mundo consiente. Ante mi imposibilidad de retornar a la oscuridad decidí levantarme. ¡Que se haga la luz! le ordene al interruptor, pero este no obedeció. Y no era el único rebelde. La noche de ciudad, usualmente clara como el día, era solo tinieblas. La ocasión ideal para un cigarro y un paseo nocturno.
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11 may 2010
La Venganza
No sabia que publicar, pero encontré este pequeño cuento que escribí unos días después del terremoto. Nada especial, nada fuera de lo común. Espero que les guste (esta algo incompleto así que es posible que se produscan cambios durante la semana) :
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